La revisión dental de Saddam Hussein a través de la medicina pública norteamericana ha abierto una nueva línea de chistes que estos días infesta la red. Los más se inclinan por especular sobre qué buscaban en el interior de la negra boca del dictador: ¿armas de destrucción masiva?, ¿cápsulas de cianuro?, ¿dientes de oro?, ¿al mismísimo Bin Laden? Otros mensajes optan por una línea de crítica más dura, como una invitación que he recibido a la inauguración de una clínica dental en Guantánamo con servicio de barbería. También los hay que aprovechan las infinitas posibilidades de los buscadores para establecer ecuaciones chocantes. Por ejemplo, estas lacónicas instrucciones: Type miserable failure (in inverted commas) into Google and hit the I Feel Lucky Button (teclee miserable failure entre comillas en Google y pinche en el botón Voy a tener suerte). Para los legos en materia googlística, Google es un buscador de Internet que permite localizar todas las páginas web que contengan las palabras tecleadas por el usuario. En este caso, teclear entre comillas implica que sólo buscará aquellas en las que las dos palabras clave (miserable failure) figuren seguidas. Por lo que respecta al botón Voy a tener suerte, es una opción-atajo que nos traslada directamente al interior de la primera página de la lista. El criterio de prioridad en la lista es democrático, pero no sólo audiométrico: figura en primer lugar no la página más visitada, sino la que suscita más recomendaciones desde otras páginas.
Dicho esto, teclear miserable failure algo parecido a inútil integral y luego pinchar en el botón I Feel Lucky de Google conduce a la página oficial del presidente George W. Bush en la web gubernamental de la Casa Blanca (www.whitehouse.gov). Pruébenlo y ya verán que no tiene ni trampa ni cartón. Naturalmente, el paso siguiente es intentarlo en catalán, a ver si también conduce a un político. Y sí. Pinchar en el botón Avui tinc sort de Google tras haber tecleado, por ejemplo, fracàs absolut, así entre comillas, conduce a Zaplana, aunque no de modo oficial, sino a través de una amarga carta de queja por el pacto lingüístico que Esquerra Republicana del País Valencià remitía al entonces presidente de la Generalitat valenciana en marzo del 2002, reproducida en las páginas de L’Opinió, revista de Premià de Dalt. La capacidad de los buscadores de Internet para escrutar en centésimas de segundo el mundo paralelo de la red los transforma en bolas de cristal. Hay quien los usa como índice de popularidad. Saddam congrega, en 0.08 segundos, aproximadamente 5.490.000 páginas web. Bin Laden, 5.150.000. Bush, 6.700.000. Para hacernos una idea, Carod sale en unas 18.000 y Maragall, que es apellido más común, en 58.000.
Tomar Google como índice de popularidad es arriesgado, pero no necesariamente falaz. Cuando los Beatles proclamaron que eran más famosos que Jesucristo, Internet no existía. Hoy, por más mp3 que le pongamos, no podrían decirlo con aquel desparpajo. Porque Beatles consta sólo en 3,3 millones de webs y Christ congrega 12,7. Más que Saddam y Bin Laden juntos, pero mucho menos que Rock (59,4), Drugs (24,9) & Sex (que con 312 millones es el concepto estrella también en la red y gana por googleada).
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