Hay que reconocérselo a los chicos de Google; pueden estar muy ocupados recordándole a Microsoft y Yahoo! (entre otros) que también son mortales, pero no pierden de vista su objetivo principal: quedar bien con los internautas. Porque ésta es la única razón concebible tras su iniciativa de un código de buenas prácticas para el ‘adware’ y el ’spyware’… Google quiere que los fisgones en nuestro ordenador sean cuanto menos educados.
Claramente el buscador es consciente de que su reputación es su mayor tesoro, y este tesoro había quedado algo averiado por las controversias sobre GMail y sus anuncios contextuales en el correo. Dado que no es la primera vez que se sospecha de Google en los rincones más concienciados de la Red, han decidido contraatacar.
El ‘adware’ y el ’spyware’ son perniciosos programas parásitos que se instalan en los ordenadores a caballo de otro programa (o a veces mediante técnicas similares a las de los virus). Su función es, en el caso del ‘adware’, lanzar anuncios salidos de no se sabe dónde; en el caso del ’spyware’, mirar por encima del hombro lo que se hace en esa máquina e informar a misteriosos estraños, que intentarán venderle cosas más tarde. Ambos tipos son sigilosos, abusan de la confianza de los internautas y ralentizan notablemente sus ordenadores. A veces se les puede considerar plaga.
Afortunadamente cuando esto ocurre hay ayuda disponible; o incluso antes hay vacunas.
El caso es que algunas de las cosas que hace Google pueden ser consideradas espionaje, según lo paranoica que sea la definición de uno. Así por ejemplo la Barra de Herramientas envía información al buscador (todas lo hacen, necesariamente), lo cual hay a quien le molesta. Así que Google se ha puesto a la tarea de redefinir ‘espía’ para que sus acciones queden fuera de la nefanda etiqueta.
Si bien puede parecer una forma de escurrir el bulto, lo cierto es que necesitamos que las líneas entre comportamiento educado y maleducado en la Red estén nítidamente trazadas. De este modo las prácticas más intrusivas o molestas dejarán de ser respaldadas por empresas serias; y con suerte (mucha suerte) esto significará su extinción por falta de respaldo publicitario. En este caso Google está actuando como lo que en los EEUU llaman un ‘ciudadano corporativo’ responsable y preocupado por su reputación. Lo cual no quita para que, empresa a punto de salir a bolsa que es, de paso se marque un tanto e intente comprar nuestro cariño. Ay, los recovecos éticos del capitalismo que quiere tener conciencia…
Navegante
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