Las barreras que China ha puesto en marcha para bloquear el acceso a contenido disidente en Internet son cada vez más amplias y sofisticadas, abarcando desde los centros de servidores hasta las computadoras de uso doméstico.
La policía china de Internet utiliza una tecnología para filtrar e inhabilitar una popular función del buscador Google, según un equipo de investigadores de las universidades de Cambridge, Harvard y Toronto. La función permitía acceder a imágenes de páginas Web almacenadas en los servidores de Google (localizados fuera de China) y solía ser un método utilizado habitualmente por la población del país asiático para ver sitios que habían sido bloqueados.
Otro estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley halló una lista de palabras prohibidas y frases que una empresa china integra en el software de las computadora para filtrar el envío de mensajes en computadoras y celulares. Entre los más de 1.000 términos tabú se encuentran “democracia”, “sexo” y “Hu Jintao”, el presidente de China.
Ambos informes ayudan a revelar lo que los críticos llaman “el gran cortafuegos chino” y muestran cuán exitoso ha sido el gobierno del país asiático en poner riendas a Internet, que en su momento se perfiló como un incontrolable mercado de ideas que promueve la libre expresión.
El gobierno comunista ha encarcelado a gente por divulgar puntos de vista distintos a los del gobierno, en gran parte como advertencia a otros usuarios de la Red. Sin embargo, nunca ha revelado sus métodos de control; el Ministerio de Seguridad Pública, la agencia a cargo de la supervisión del Internet, dijo esta semana que no podía hacer declaraciones sobre sus métodos de supervisión ni sobre las conclusiones de los informes publicados en el extranjero.
Ahora que los grupos de investigadores extranjeros están poniendo en evidencia las fallas del cortafuegos, se está aclarando el panorama. “Utilizan diversos métodos. No es un solo enfoque”, asegura Jonathan Zittrain del Berkman Center for Internet and Society de la facultad de Derecho de Harvard.
La policía china se concentra principalmente en las redes centrales en las que se basa la estructura de Internet en China, según Zittrain y otros miembros de su proyecto de investigación. Los enrutadores (o routers) que conectan las redes están codificados con ciertas direcciones numéricas de los sitios que el gobierno chino considera censurables, bloqueando, por ejemplo, a los proveedores de noticias sin censura, como los sitios en chino e inglés de la BBC, así como algunas páginas Web que se producen en el exterior.
Además de esto, utilizan una innovadora tecnología de filtro supuestamente operada por las autoridades para revisar los mensajes de Internet, buscando las palabras censurables, según los analistas.
Con este método, los correos electrónicos pueden perderse en el ciberespacio chino y nunca alcanzar su destino, mientras que las solicitudes a los buscadores que proveen listas de sitios en respuesta a ciertas palabras pueden quedar desatendidas, afirman tanto investigadores chinos como extranjeros.
El proyecto de investigación de las tres universidades, conocido como el OpenNet Initiative, enrutó a través de computadoras chinas pedidos de búsqueda a Google, Yahoo y a los buscadores chinos Baidu.com, del cual Google Inc. es accionista, y Yisou.com, de Yahoo Inc. Las búsquedas con palabras sensibles como “Falun”, del movimiento espiritual Falun Gong, prohibido en China, o “Free Tibet” fueron eliminadas sistemáticamente, sin siquiera enviar un mensaje de error en el envío, de acuerdo con el informe.
Los analistas afirman que, como resultado de estas prácticas, Internet en China es sumamente distinto al medio relativamente sin restricciones del mundo occidental, y esto repercute en la creación de una verdadera red global de comunicaciones. Zittrain explica que, por ejemplo, Arabia Saudita supervisa enérgicamente el tráfico de Internet en su territorio, pero a diferencia de China, las autoridades sauditas hacen públcos sus criterios generales para la censura de sitios Web.
Google ya ha tenido antes confrontaciones con las autoridades chinas. Hace dos años bloquearon temporalmente los accesos al buscador. Cuando se restableció el servicio, la función de Google que almacena las copias de los sitios Web, el denominado cache, estaba inhabilitada.
Los usuarios de Internet en China habían podido ver los sitios prohibidos al ingresar al cache, ideado para que las búsquedas de Internet se produzcan con mayor rapidez. Dado que podían entrar a las páginas almacenadas sin tener que pasar por los sitios originales, los consumidores chinos tenían la posibilidad de irse por la tangente y evitar algunas de las técnicas de bloqueo del gobierno.
El hecho de haber inhabilitado el cache de Google provocó sospechas entre los ejecutivos y analistas de la industria de que la empresa de California había llegado a un acuerdo con las autoridades chinas para permanecer dentro del inmenso mercado del país asiático. Google, sin embargo, ha negado haber llegado a un compromiso para conseguir que desbloquearan su buscador de Internet. El equipo de investigadores de Zittrain afirma que sus observaciones comprueban que el bloqueo se origina en China, no a través de Google. Una vocera de la empresa no quiso hacer declaraciones al respecto.
No obstante, los investigadores aseguran que el cortafuegos chino es intencionalmente poroso. La idea no es acordonar China, algo verdaderamente imposible dado el tamaño el país y el deseo del gobierno de utilizar Internet con fines comerciales. En cambio, aseguran, el sistema está concebido para dificultar el acceso y la difusión del contenido censurado.
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