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OJO
artículo de publicado el 1 de agosto de 2004...

La salida a bolsa más esperada presenta riesgos a corto y largo plazo.Se acerca la Oferta Pública de Venta (OPV) de Google. La oportunidad de invertir en un negocio con grandes perspectivas de crecimiento, a través de un sistema de subasta que desafía los métodos opacos de los desprestigiados banqueros de Wall Street. Suena atractivo, ¿no? Pero yo no invertiría en Google. Reconocidos los méritos de Sergey Brin y Larry Page, fundadores y principales gestores y accionistas del buscador de Internet, el riesgo de la inversión parece excesivo.A corto plazo, no espere grandes ganancias, al estilo de las obtenidas en las salidas a bolsa de las compañías tecnológicas al final de la pasada década. El sistema de venta de las acciones está diseñado para evitar un boom en la acción de Google cuando empiece a cotizar. Al utilizar un sistema de subasta, los interesados pujarán alto para asegurarse la compra de acciones, especialmente ante la expectativa de una gran demanda de títulos. Sólo se venderán acciones por unos tres mil millones de dólares. Por tanto, es probable que el precio final se sitúe en la parte alta de lo previsto por la compañía, sin el descuento que los banqueros imponen en las OPV tradicionales para animar a los inversores. Los excesos de algunos bancos en los últimos años, al asegurar pingües beneficios a algunos de sus clientes al hacerles participar en esas operaciones, han dejado maltrecha la imagen del método habitual de colocación de las acciones.Si busca rentabilidad a medio y largo plazo, tampoco esté confiado. Para empezar, es poco probable que Google entregue dividendos en muchos años, así que tendrá su dinero sin ofrecer un euro (dólar, en este caso, recuerde el riesgo cambiario) de retorno en años.La actitud de algunos grandes fondos de inversión, que suelen actuar como sostén de algunos valores, tampoco invita al optimismo. Muchos de ellos descartan comprar títulos de Google, según el diario británico Financial Times, ya que el valor no entrará en el principal índice bursátil estadounidense, el S&P 500. La razón: la escasa liquidez de la acción, ya que sólo cotizará el 10% del capital de Google.Además, el buscador de Internet padecerá un descuento en su cotización por el blindaje accionarial que va a implantar (ver EXPANSIÓN del 16 de junio). Brin y Page mantendrán el control de la sociedad gracias a sus acciones con derechos especiales de voto, lo que dificultará la aparición de ofertas de compra por competidores o firmas con ánimo de intervenir en la gestión.Pese a todo, las perspectivas de crecimiento del negocio invitan a olvidar cualquier temor. En el primer semestre de 2004, Google facturó 1.351 millones de dólares (el doble que un año antes) y logró un beneficio neto de 143 millones, un 146% más. ¿Son sostenibles estos incrementos? Responden Brin y Page en el folleto de la OPV: “Afrontamos una dura competencia de Yahoo! y Microsoft y nuestro ratio de crecimiento bajará y presionará nuestros márgenes de beneficio”. Pero ya se sabe, a más riesgo, más rentabilidad. Si usted es un poco kamikaze, láncese.
Leido en Expansión

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