El traductor de Google da un paso más y lanza unos sistemas para que los webmasters puedan impedir la traducción de sus sitios mediante este servicio. Y lo hacen de dos maneras posibles, con un microformato y con un metatag.
En el caso del microformato simplemente hay que añadir una “clase” llamada “notranslate” que automáticamente impedirá que el contenido que haya en su interior sea traducible. Por ejemplo:
De toda esta frase, <span class=”notranslate”>este trozo de aquí</span> no quiero que se traduzca.
Aunque para muchos la forma más sencilla será la de impedir que toda la página se pueda traducir:
<