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OJO
18 de Febrero de 2004
Google para todo

No es sólo un buscador de noticias, sino la puerta de entrada a internet. El respeto ganado entre los usuarios y la eficacia demostrada lo han encumbrado al olimpo de los buscadores. Pero Google tiene mucho más, todo un mundo aparte de posibilidades que la mayoría aún desconoce

Antes de Google, la Web era difícil de usar. Los veteranos recordarán los interminables resultados irrelevantes o la avalancha de publicidad de las páginas de búsqueda tradicionales. Hoy, Google concentra directa o indirectamente el 80 por ciento de las búsquedas en internet. Su botón «Voy a tener suerte» a menudo encuentra a la primera lo que buscamos. Desde su aparición en 1998 Google se ha convertido en la puerta de entrada de internet y en un negocio muy rentable, a punto de salir a bolsa.

No es magia, sino una combinación de sentido común y matemáticas avanzadas, unido al hecho de que sus creadores antepusieron el servicio a los usuarios al dinero fácil de la publicidad, ganándose el respeto y el afecto de los internautas. El propio Bill Gates reconocía hace unas semanas en el World Economic Forum que, en cuestión de búsquedas, Google les «había pateado el trasero». La prueba es que en inglés, Google ya se utiliza como verbo.

Desde la empresa se investigan nuevas tecnologías para relacionar la información y sacarle jugo a los 3.000 millones de páginas que rastrean cada mes, y son celebradas las aplicaciones que surgen espontáneamente entre los usuarios. Desde hacer la ficha a un ligue hasta ayudar a los cocineros inexpertos, he aquí algunos ejemplos de Google como navaja suiza de la información.

¿Alguien se anima a «googlear»?

Entre las aplicaciones de Google, no las únicas, pero sí las más sobresalientes, se encuentran:

«Googling». Si tener una cita romántica ya era complicado, ahora se pueden preparar. También llamado «Google Dating» o «espionaje interpersonal», las primeras noticias del «googling» llegaron de Nueva York: antes siquiera de pensar en el restaurante, se introduce el nombre del pretendiente en Google y se investigan los resultados. ¿Tiene página web? ¿Es miembro del club de fans de Britney Spears? ¿Hay fotos suyas con su ex? Aunque no hay que dejarse llevar, como comentaba un reciente reportaje al respecto, «si 50 páginas web dicen que has matado a alguien, también puede ser una exageración».

«Egosurfing». Es una variante de la anterior, pero en versión narcisista. Consiste en rastrear la Web para descubrir que se dice de nosotros mismos o para encontrar que existe más de un Francisco Pérez García -pongo por caso- repartido por el mundo. Y no digan que no lo han hecho alguna vez.

«Googlecooking». Puede sonar a estereotipo, pero el pobre urbanita que vive solo y se pasa el día conectado a internet, comiendo mal y a deshora, existe. ¿Quién no ha visto esas neveras de la desolación, con contenidos escasos e inverosímiles? Para estos infortunados, y para todos lo que andan escasos de inspiración culinaria, Google se convierte en el mejor libro de cocina. ¿Sólo queda ketchup, un huevo, una lata de atún y medio aguacate? Basta con escribir estos ingredientes en el buscador y lanzarse a por la primera receta que aparezca en la lista.

«Googobituarios». Las esquelas de los periódicos son necesariamente escuetas, pero como sostienen los creadores de Googobits.com, se puede aprender mucho de los muertos. En esta página web se publican necrológicas ampliadas con todo lo que se puede encontrar en Google sobre el difunto.

Alfabeto Google. Es un simple pasatiempo, consistente en descubrir el primer resultado de cada una de las letras del abecedario. Por ejemplo, en español la A lleva a la «Universidad a Distancia«, y la R, a la página del equipo de fútbol de la Real Sociedad.

«Googlewacking». Una búsqueda típica en Google da como resultado cientos de miles de resultados. Por eso, lo opuesto se ha convertido en un deporte intelectual y una verdadera competición para los internautas: encontrar una combinación de dos palabras para las que Google dé un único resultado. A esto se le llama «googlewacking» (sacudir o derrotar a Google) y da lugar a combinaciones tan curiosas como «cuneiform meatspace» o «plectrum irradiation» que, como es lógico, en el momento de publicarse como vencedoras, comienzan a producir más de un resultado.

Ortografía Google. Google está traducido a más de 90 idiomas, incluyendo el gallego y el «Bork Bork Bork!», que es el idioma del cocinero de los teleñecos. Pero además, el buscador puede servir como diccionario ortográfico. Si escribe «desinibición» esta aplicación amablemente le recordará que «Quiso decir desinhibición». En realidad, es volumen de información el que le proporciona su sapiencia: la palabra suele aparecer más veces cuando está bien escrita. No es académico, pero desde luego es democrático.

Además, Google se ofrece a traducir cualquier página del inglés, aunque algunos matices se pierden, como en esta noticia sobre el presidente de EEUU traducida al castellano: «El arbusto -«bush» (se refiere a George W. Bush, presidente de los Estados Unidos)significa arbusto en inglés- anuncia los planes para la vuelta del ser humano a la luna». En conclusión, que Google hace más fácil desde la puesta a punto de la cena de esta misma noche, a la correcta escritura de un «e-mail». Y lo que queda por descubrir. Todavía.

Por ABC Sevilla

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8 de Febrero de 2004
Popularidad del buscador Google convierte su nombre en verbo

Podrá sonar rebuscado oir a alguien en Chile que va a “googlear” algo en internet, reemplazando con ese extraño vocablo el término “buscar”. Sin embargo, en Estados Unidos el uso como verbo de la palabra google está ya asentado.

Esta es sólo una muestra de lo popular y útil que es el buscador en interner Google (google.com), desarrollado a inicios de los ‘90 por investigadores de la Universidad de Stanford, en California.

La otra muestra de su popularidad es que de la publicitada apertura en bolsa de la firma en Estados Unidos en los próximos meses surgen las proyecciones de los analistas de que la compañía podría recaudar hasta US$ 4.000 millones con esa Oferta Pública Inicial (IPO, en inglés).

La tercera evidencia de la aceptación de Google es que la semana pasada fue elegida, por segundo año consecutivo, como la marca más popular en el mundo por la firma Interbrand, dejando tras de sí, entre otras, a Apple, Coca Cola, Samsung y Nike.

Por La Tercera

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